La motivación es asunto de la comunicación. Motivar, desde mi punto de vista, no es dar ánimo, sino motivos. Con lo cual la comunicación interna no debe pedirle al personal que “tenga sentido de pertenencia”, sino que debe darle buenas razones para que le nazca (o mantenga) este sentimiento.

Cuando me refiero a comunicación interna, aclaro, lo hago pensando en el sistema de mensajes que circulan, tanto en formato de palabras, acciones, objetos, y tanto sean emitidos por el área de CI o por cualquier persona dentro de la empresa. 

Creo que  la comunicación más fuerte es la que se realiza a través de las acciones. Por ejemplo, brindar capacitación al personal es una forma de decirle: «quiero darte herramientas porque quiero que las utilices en esta empresa». Pero cuando el management tiene miedo a la rotación de personal, le parece improductivo invertir en brindarle conocimiento a gente que tal vez hoy esté aquí y mañana no.

Maria Antonieta Rebeil, plantea que las empresas deben tener un diferenciador en los tres casos en donde se expone la comunicación organizacional en México, en este sentido cada caso debe ser tratado comi un traje para que dentro de la organización se construya una identidad. ¿Pero qué identidad construye hoy el trabajo? En principio, una identidad cuestionada en su esencia: se nos dice que todos somos piezas Lego, modificables, rearmables, que la resiliencia es ley.

¿Cómo creamos diferenciación de la empresa con una identidad de trabajo?. Pocos dueños de negocios trabajan en negocios que funcionan con solo una industria. A menos que se esté llevando una idea totalmente nueva al mercado, siempre habrá competencia vendiendo productos similares. Afortunadamente, la competencia no acaba con los negocios, al contrario, da pie a la calidad, la innovación y el branding.

La diferenciación en las empresas — por más mínima que sea — es la llave para construir lealtad de marca.

Como dueño de un negocio, es difícil ser el mejor en todo, porque los competidores siempre están buscando rellenar las brechas. Ahñí es donde las organizaciones y los directivos debemos preguntarnos ¿por qué las personas eligen hacer negocios con nosotros?.

Pensar demasiado en la historia de la empresa es una razón clave por la que los dueños de los negocios se obsesionan con el branding. Podemos pensar que se necesita una historia de origen extraordinaria para crear un gran impacto.

Domino’s pasó de ser la pesadilla de los amantes de la pizza a mediados de la década del 2000, a ser la segunda cadena de restaurantes más grande para 2016. En lugar de afirmar que eran mejores que la competencia, Domino’s hizo lo opuesto.

Toda esta cultura organizacional debe verse reflejada en los diferentes tipos de organizaciones que plantea la autora desde los directivos hasta empleados con menor responsabilidad:

  • Privadas Mega
  • Privadas MIPyMes
  • Instituciones públicas
  • Organizaciones del tercer Sector

Cuando la comunicación es bloqueada por altos mandos hay veces que los procesos se ven mermados y no necesariamente son los más indicados. Es por ello que considero que si existe una buena comunicación organizacional, los resultados en productividad, ROI y efectividad pueden mejorar siempre y cuando se permee la información a todos como unidad.